Si DACA Termina, Cada Día Podría Ser Mi Último Día en los Estados Unidos

 

 

 

 

 

 

 

Comentario, Ivan Bravo

Si conoces el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), lanzado a través de una orden ejecutiva del Presidente Obama en 2012, entonces sabes que hay una lucha acerca de los 800.000 o más jóvenes inmigrantes indocumentados que han logrado ser parte del programa.

DACA es una orden ejecutiva que otorga protección temporal contra la deportación y acceso a un permiso de trabajo y número de seguro social a ciertos inmigrantes indocumentados que fueron traídos a los Estados Unidos como niños. Todavía está en efecto, por ahora. Pero no es una ley; Fue una orden firmada por Obama que fácilmente puede ser eliminada con un plumazo del presidente Trump.

Sólo en California hay alrededor de un cuarto (aproximadamente 200.000) de los destinarios de DACA.

Yo soy uno de ellos.

Yo tenía tres años cuando mis padres me trajeron a Oakland, California, de México. Tenía 14 años cuando me mudé a Richmond y 17 cuando decidí salir de las sombras donde nunca había accedido a estar en primer lugar. A cambio de toda mi información sobre cómo vine aquí, donde he vivido, donde he estado, me dieron algunos derechos básicos a través de DACA.

Por ejemplo, ahora puedo obtener una tarjeta de identificación autorizada por el estado como una identificación o licencia de California, un número de seguro social y autorización para poder trabajar legalmente en los Estados Unidos. Estos son cambios de vida para un joven indocumentado. Ciertamente lo son para mí.

Un número de seguro social y autorización de trabajo son puertas de entrada para finalmente buscar las pasantías y oportunidades en mi carrera. Antes, una pasantía nunca era una opción. Tener un número de seguro social y una identificación también me permite entrar en la fuerza de trabajo de mi elección. Antes de DACA, tenía uno chueco. Los trabajos que permiten a los trabajadores a aplicar con un seguro social falso no son los mejores lugares donde trabajar. Son trabajos desechables, no caminos a una carrera.

Tener una identificación alivia algo del estrés que viene de siempre temer ser deportado y estoy agradecido por ello.

La mejor parte de DACA, la parte que temo que no me beneficiaría si termina, es que podré trabajar como periodista profesional en los Estados Unidos si DACA continúa.

Algunos lugares como Carolina del Sur tienen problemas con los destinatarios de DACA que se han ganado un título en un campo que requiere licencia, como la enseñanza. Un graduado indocumentado entonces se ve obligado a mudarse de estos estados a otro estado como California que si les otorgara una licencia. Estos obstáculos no están en todas partes, pero si DACA se termina, entonces existiría una comprensión nacional que los inmigrantes indocumentados no se les permite ser profesionales – incluso si nuestras calificaciones son mejores que el resto.

A día de hoy, todavía no puedo votar o viajar fuera de los Estados Unidos.

Pago impuestos, hago mi parte y trabajó por un futuro mejor al seguir mi educación y profesión. Pero soy un ciudadano de segunda clase.

DACA no me está dando ningún privilegio. Más bien, restaura algunos de mis derechos básicos que yo tendría si hubiera nacido aquí, como el derecho a trabajar.

Por el momento, un movimiento republicano dirigido por el Procurador General de Texas, Ken Paxton, busca presionar a la administración Trump para que finalice DACA para septiembre. Paxton envió una carta a Trump instándole a que terminara el programa o se enfrentaría a una demanda de 10 estados liderada por Texas.

Durante su campaña, Trump prometió terminar con DACA tan pronto como él consiguiera el cargo. Aunque hay presión para poner fin al programa, la realidad es que continuarlo beneficiaría más al país. La investigación ha demostrado que DACA ha sido un beneficio económico, no sólo para los destinarios, sino también para la población que los rodea.

A partir de ahora, no hay futuro claro para DACA.

Para mí, eso significa que cada día podría ser mi último día en los Estados Unidos. No tengo protección legal definitiva bajo la presidencia de Trump. Sólo tengo esperanza. Espero que algún día yo sea reconocido como parte de este país, ciudadano de los Estados Unidos de América, el único país que conozco.

El nombre del autor se ha cambiado para proteger su identidad.

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